lunes, 8 de noviembre de 2010

IGLESIAS -.-

En un principio pobló IURANCHA una humanidad primitiva.
Adoraba al rayo y se postraba temerosa ante el Sol y la Luna. Unos hombres pintarrajeados, cargados de máscaras y plumas danzaban en torno al fuego, invocando al dios de la lluvia, solicitando indulgencia del dios de los vientos y la protección del dios de los muertos.
Aquellos echiceros fueron temidos y servidos por los humanos, sus esclavos. Fue la religión del miedo.

Busqué después en el presente. La Humanidad(vosotros) no teme ya las fuerzas de la Naturaleza. El progreso ha dado paso a una nueva forma de religión: la de la mente. Un sin fin de iglesias pugna por la posesión exclusiva de la Verdad. Todas disponen de su propia Teología y basan su existencia en el principio dogmático e indiscutile de la autoridad.

Millones de los seres humanos aceptan sin discusión el cobijo de tales religiones, que piden, acambio, una ciega y total sumisión. Perfectamente establecidas y cristalizadas, éstas iglesias son el refugio más cómodo para aquellas mentes que se ven asaltadas por las dudas y la incertidumbre. El precio a pagar es el de la docilidad y asentimiento intelectual a unosprincipios, ritos y dogmas que, a pesar de su infantilismo y fosilización, son tenidos y considerados como revelaciones divinas, manifestaciones sagradas y camino de perfección.
Al frente de tales iglesias(lo sabéis) hay cientos de miles de nuevos hechiceros, empeñados sobre todo, en la vigilancia y mantenimiento de ese principio de autoridad. Ciertamente no danzan alrededor del fuego ni fustigan a los fieles con el látigo, aunque hubo un tiempo en que quemaban, torturaban y encarcelaban en nombre de Dios.Hoy, su tiranía es mas cruel i agotadora: utilizan la oscura magia de palabras como <> o <> para desmoronar cualquier intento de libertad y de búsqueda espiritual. Es la religión del dogma...

Dirigí después mi mirada hacia adelante. Y mi corazón se sintió aliviado: no vi iglesias ni religiones. La Humanidad, en su incesante avance, había comprendido que la penetración y siempre parcial conocimiento de las realidades eternas nacen únicamente por el espíritu y de la mano de la experiencia personal.

Las ceremonias, supersticiones, los hechiceros y las rígidas estructuras eclesiásticas habian desaparecido, dejando paso a la apasionante aventura de la busqueda personal. Los hombres tímidos, vacilantes y temerosos de tamaño eran audaces e incansables <> hacia sí mismos, en constante y vivificante evolución. Del letargo de las tradiciones se pasará a la más prometedora de las experiencias: el encuentro de la Verdad por y en el hombre mismo.
Será la religión del Espíritu...

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