Sin el desasosiego de sentirse diferente no habria necesidad de escribir.
La escritura al fin y al cabo, es un intento de comprender las circunstancias propias y aclarar la confusion de la existencia, inquietudes que no atormentan a la gente normal,sólo a los inconformistas crónicos, muchos de los cuales terminan convertidos en escritores después de haber fracasado en otros oficios.
Esta teoría me quitó un peso de encima: no soy un monstruo, hay muchos como yo.
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